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Franklyn: Eva Green en la casa vacía

Dos años después de su estreno llega a nuestras pantallas«Franklyn», una película dirigida por Gerald McMorrow donde Jonathan Preest, un vigilante oculto tras una máscara que lucha contra el Ministerio, una suerte de Dictatorial Burocracia Religiosa que domina la ciudad de Meanwhile.

A priori, tan jugoso planteamiento sugiere una aventura llena de acción combinada con un thriller de altos vuelos. Sin embargo,«Franklyn» se deshincha poco a poco y -en cuanto superamos las bondades de su cuidada estética gótica-cyberpunk y la presencia de Eva Green, preciosa, inquietante y sin duda la mejor del reparto- para cuando quiere levantar el vuelo (casi al final del segundo acto) y dar un golpe en la mesa recalcando las buenas intenciones de McMorrow, llega tarde, sepultada por su impostada trascendencia de baratillo y una pedantería que toca las narices al espectador.

Así, aguantando el envite de una película irregular, dignísima de inundar nuestras retinas pero-a la vez- montaña rusa a nivel narrativo, repleta de nubes y claros, llegamos al final de «Franklyn»tal y como comenzamos el viaje, sin congratularnos por una película que en nosotros haya dejado un poso perdurable.

Dentro de la oferta cinematográfica actual tan cercana a las Navidades, sin duda es mejor aconsejar entretenimientos de escape como «Megamind»donde al menos reiremos a carcajada limpia ante las nulas pretensiones de una película que entretiene sin más(ni menos).

«Franklyn», en definitiva, es una gran casa de preciosa construcción que nos encanta mirar desde fuera, anodadados, donde de vez en cuando se asoma una preciosa y carismática mujer como Eva Green cuya historia nos encantaría conocer y donde,una y otra vez, nos preguntamos qué hace cerca del inexpresivo gañan de turno reconvertido en actor Ryan Phillipe.Gerald McMorrow lo ha intentado con muy buenas intenciones, pero la próxima vez tendrá que asegurar que el contenido esté, como mínimo, a la altura del continente.


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