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‘Dredd’: Directa y sin fisuras

edu_bonafonte | 10 septiembre 2012 | Críticas | , , , , |    

Dredd

En un futuro cercano, Norteamérica se ha convertido en un páramo asolado por la radiactividad. Una única y gran megalópolis se extiende a lo largo de la costa este: Mega City 1. Los encargados de acabar con el caos e imponer el orden son los Jueces, que actúan a la vez como agentes de la ley, jueces, jurados y verdugos. Al frente de ellos está Dredd (Karl Urban), una leyenda viva de la justicia que vive entregado por entero a hacer cumplir la ley.

Lo mejor que se puede decir de ‘Dredd’ es que, por fin, nos encontramos ante una adaptación fiel del cómic homónimo creado por John Wagner y Carlos Ezquerra, donde la brutalidad y la violencia son las notas predominantes.

‘Dredd’ no pierde el tiempo, y el efectivo guión de Alex Garland nos mete en harina a las primeras de cambio, adentrándonos en la asquerosa Mega City 1 y, en concreto, en un espacio reducido, lúgubre y agobiante donde se desarrolla -con acierto-, la acción.

La propuesta estética, de alto copete (atentos a todos los momentos donde entra en juego la droga conocida como Slo Mo) se ve afianzada por la presencia en pantalla de un arriesgado Karl Urban (que no se quita el casco durante todo el metraje), que compone un Dredd creíble y sincero: un granítico Monolito para el que el Imperio de la Ley no admite (apenas) interpretaciones, y hará todo lo necesario para cumplirla.

El contrapunto que ofrece la Juez novata en su primera misión -interpretada por Olivia Thrilby-, convierte a este par de Jueces y su relación en lo mejor de la cinta. La Juez Anderson, sin casco, siempre al descubierto, es la parte humana de Dredd, la que aún no ha sido influenciada hasta el extremo por los horrores de una Sociedad decadente.

Si a este caldo le añadimos efectiva acción a raudales y la presencia de una Villana de lujo, Ma-ma (Lena Headey, convertida en una brutal asesina psicópata desprovista de humanidad), podemos afirmar que estamos ante la Adaptación del año (con permiso de Tony Stark y sus compañeros Vengadores).

Y no hay más, ni menos.

Un agradecido espectáculo de acción implacable; una adaptación cinematográfica excelente y (por qué no decirlo) el retorno por la puerta grande del Dredd de verdad, no la versión colorista y estúpida que Sylvester Stallone protagonizó en 1995.

Lo mejor: La impecable propuesta estética.

Lo peor: En ocasiones se echa de menos un dibujo más fino de los personajes.

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