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‘Eternamente Comprometidos’: Sobran 30 minutos

Eternamente Comprometidos Interior

Justo un año después de que Tom Solomon conociese a Violet Barnes, la sorprende con un anillo de compromiso. Tom y Violet están destinados a vivir felices para siempre, pero una cadena de sucesos inesperados, trabajos y viajes sigue retrasando la fecha en la que deben ir juntos al altar para casarse.

Jason Segel (El Marshall Eriksen de ‘Cómo conocí a vuestra madre’) sigue metido en comedias románticas simpáticas del estilo de ‘Te Quiero, Tío’ (producidas por el Señor Apatow). El caso es que son cintas muy simpáticas que se dejan ver perfectamente y que huyen del clásico habitual. Ojo a la escena de la persecución corriendo, graciosísima.

Aquí tenemos la historia de una pareja obligada a posponer una y otra vez su boda después de comprometerse. Puntazos divertidos (con regusto amargo) aderezan una historia que se alarga en muchos casos demasiado. La cinta se toma en serio la historia cuando debe hacerlo, pero la teoría de que una comedia romántica tiene que durar 90 minutos es muy cierta. Ésta dura dos horas y cinco minutos y es, a todas luces, un metraje excesivo que lastra el funcionamiento final. Está bien, pero se hace un pelín pesada.

Y me gusta que por fín Emily Blunt después de unos cuantos trabajos rutinarios del estilo de ‘Destino Oculto’, trabaje en serio. Cuando Blunt está así es muy difícil que no haya química entre los dos protagonistas.

Como en todo film de la factoría Apatow, los secundarios son imprescindibles, y la pareja amiga de los protagonistas son fundamentales para dar ese punto amargo a la comedia que la hace ser distinta de aquellas protagonizadas por Julia Roberts en los años 90. Una buena evolución del género para mejor.

Lo Mejor: La química entre Blunt y Segel.

Lo Peor: Un recorte de tiempo no la hubiera venido nada mal.

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