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Hola, soy Chucky, y seré tu amigo hasta el final. ¡Hidey-ho!

Chucky en 'Child's Play' 2

Hola, soy Chucky, y seré tu amigo hasta el final. ¡Hidey-ho!

Con esta frase no hace falta decir que vamos a hablar de Chucky ¿Os acordáis de él? Pelirrojo, ojos azules, sonrisa traviesa, vestido con un peto vaquero y jersey a rayas ¿habéis hecho memoria? Por supuesto, os hablamos del también conocido como muñeco diabólico. Creado por Don Mancini, padre de la criatura desde hace ya 26 años.  Los amantes del cine de terror estamos de suerte, porque ahora podemos ampliar nuestra filmoteca casera con la nueva edición DVD o BD que reúne las tres  primeras películas de la saga. Una buena manera de tener a mano esta joya.

La trama original se creó a partir de una simple premisa: Chucky es un muñeco poseído en un ritual vudú por el asesino en serie Charles Lee Ray. Uno de los regalos de cumpleaños del pequeño Andy, será un Good Guy, el muñeco de moda entre los niños de su edad pero, no es un trozo de plástico cualquiera porque está vivo. No sólo está vivo, sino que  quiere poseer el cuerpo del niño a toda costa.

Con esta idea, nació en 1988 el guión realizado por Don Mancini, el cual llegaría a la gran pantalla de la mano del maestro del horror Tom Holland (‘Noche de miedo’). El título original es ‘Child’s Play’,  aunque en España lo vamos a conocer como ‘Chucky, el Muñeco Diabólico’. Casi en la década de los 90, la película supone un cierre maestro para la que muchos consideran la edad de oro del género de terror. Propone esa mezcla explosiva que hizo tan famosas a muchas de las películas de esos años: poco corriente, oscura, a la vez sobria, adulta, que sabe mantener la tensión, el horror, el suspense mezclado a la vez con toques de humor satírico. Es decir, una película de las que sólo se hacían en los ochenta.

Don Mancini había llegado a Hollywood con su idea de Chucky bajo el brazo, pero  con el paso de los años, consiguió prosperar sumando los roles de director y productor al de guionista. Chucky crece también rápidamente, tanto que ha llegado a protagonizar un total de seis películas, cómics, cortometrajes, varios spots, videojuegos y mucho merchandising. Está claro que Don Mancini es el Geppetto de esta historia pero Brad Dourif es parte fundamental de la saga. Más bien es el “alma del muñeco”.

Brad Dourif en El muñeco diabólico

Brad Dourif nace en la década de los 50. Se acercó pronto al mundo de la interpretación preparándose en la Aiken Preparatory School (Aiken) en Carolina del Sur mientras participaba en producciones del teatro local junto a la Union de Actores de Huntington. Con 19 años se traslada a Nueva York, apareciendo ya en la década de los 70 en varias representaciones como ‘When You Comin’ Back, Red Ryder?’. A partir de ésta en concreto, el director Milos Forman le pide hacer una prueba para la película ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’.  El largometraje supuso su debut en la gran pantalla con la interpretación de Billy Bibbit consiguiendo un Globo de Oro al mejor actor debutante, un premio BAFTA a mejor actor de reparto y una nominación al Oscar  como mejor actor de reparto. Posteriormente regresa a Nueva York para continuar formándose en la dirección hasta que en 1988 se traslada a Hollywood.

Dourif ha trabajado en producciones de mucho peso, por ejemplo ‘El Señor de los Anillos’ y ha sido el encargado de devolvernos otros grandes clásicos del cine de terror con ‘Halloween: El origen’ (2007), el mismo ha reconocido qué muchos de los espectadores le siguen identificando con Chucky. En parte porque su gran interpretación hizo que tuviera una gran simbiosis con el personaje que representa. Siempre ha sido la voz de nuestro malévolo Good Guy, además de su cuerpo en varias de las películas e interpretando a Charles Lee Ray, el estrangulador de Lake Shore. El personaje que representa Dourif, no sólo llama la atención en la realidad sino que en la ficción se basó en tres asesinos reales: Charles Manson, Lee H. Oswald y James Earl Ray.

Child´s Play. Imagen de la película

El éxito de Chucky en las taquillas no se podía negar, consiguiendo también un gran número de buenas críticas de la prensa. La popularidad de este particular Good Guy, que podemos decir que «no estaba fabricado en serie» se cristalizó en dos secuelas  en apenas dos años. ‘Muñeco diabólico 2’ (1990) dirigida por John Lafia, es para muchos la mejor película de toda la saga.  Nos hace dejar a un lado la típica frase de que «las segundas partes nunca fueron buenas».  El alma de Charles Lee Ray regresa al muñeco cuando es restaurado por Play Pals, los fabricantes de los conocidos comercialmente como Good Guy, pretendiendo probar que no hay nada de verdad en los hechos de la primera parte .¡Sorpresa! Ahora, Chucky ya sólo no buscará volver a la vida para que su infame alma no quede atrapada para siempre en un trozo de plástico, sino que su objetivo es vengarse de Andy. El niño ha sido dado en adopción al matrimonio Simpson después de que a su madre fuera ingresada en un psiquiátrico,  afirmando que los muñecos podían cobrar vida.

‘Muñeco diabólico 3’ (1991) dirigida por Jack Bender, llegó un año después, pero para Chucky ha pasado mucho tiempo, exactamente ocho largos años. Después de la secuela, volvió a quedar hecho trizas.  Vuelve  a la vida cuando se mezcla su sangre con el plástico en el proceso de fabricación de un nuevo Good Guy. El pequeño Andy ha crecido, teniendo diecisiete años y siendo cadete en una escuela militar pero la casualidad le lleva a conocer a Tyler. Su nuevo objetivo para poder reencarnarse. El destino  sigue sin querer que abandone su cuerpo de plástico y Chucky queda hecho papilla por un ventilador. La segunda parte había dejado el pabellón muy alto,  pero la tercera cumple con maestría las reglas de las secuelas dejándonos más acción, muchos chascarrillos, gran cantidad de tacos, armas variadas y asesinatos muy retorcidos además de gráficos.

La novia de Chucky

‘La novia de Chucky'(1998) dirigida por Ronny Yu, se estrenó en cines 10 años después. Nos propone un lavado de cara radical, pero a la vez inteligente, divertido, nostálgico y lleno de humor negro, al introducir un nuevo personaje en la trama. Tifanny, interpretada por Jennifer Tilly, es la novia perfecta pero no hablamos ni mucho menos de una “Barbie”. Su abnegada amante recupera los restos del genial Chucky, resucitándolo.  Primero tiene que coserlo y recomponerlo con partes de otros muñecos. La rubia le resucita pensando que antes de su muerte, Charles Lee Ray le iba a pedir matrimonio, pero es un espejismo. Nunca tuvo la intención de casarse con  Tifanny,  tenía en su poder un anillo de compromiso porque lo había robado. Desilusionada, encierra a Chucky  junto a una muñeca «de su talla». Consigue escapar, asesinar a Tifanny y transferir el alma de ésta a la muñeca. Ambos, iniciarán un viaje para desenterrar el cuerpo de Charles Lee Ray y así hacerse con un amuleto que colgaba de su cuello el día de su muerte y con el que se puede conseguir la transferencia a un cuerpo humano. Con esta cuarta secuela, Don Mancini devuelve a nuestro Good Guy preferido a escena,  después de haberle mantenido dormido durante siete largos años.  Decide abrir la caja de los truenos, en un momento en que el género del cine de terror está marcado por propuestas como las de Wes Craven con ‘Scream’.  Sólo hay que ver el póster de la película para advertirlo. El mensaje estaba implícito, el mejor cine de terror siempre tiene vigencia aunque hayan pasado diez largos años.

‘La semilla de Chucky’ (2004) dirigida por el mismo Don Mancini, quien decide arriesgarse y llevar la time line de Chucky a sus últimas consecuencias. Aparece Glen, el fruto de su matrimonio con Tifanny.  Para terminar de rizar el rizo, es un pequeño transexual. Una cinta llena de descaro,  humor mordaz y tan pasada de rosca que dejó planchado a más de uno en la butaca. Sin duda, ha sido de todas, la secuela más delirante y  polémica.

La maldición de Chucky

Después de esta arriesgada puesta en escena, el año pasado, Don Mancini decidió reconciliarse con su público poniéndose al frente de la cámara para dirigir ‘La maldición de Chucky’ (2013). Nica ha recibido un Good Guy misteriosamente por correo. En ese momento, su madre muere en circunstancias muy extrañas por lo que su hermana Barb va con su familia para ayudar a Nica en este trance. Alice, la hija de Barb, pasará a ser la mejor amiga de Chucky y será a ésta a quien le revele, por qué ha elegido a su familia. Chucky es que está unido a esta familia desde antes de la muerte de Charles Lee Ray. Ahora, en su forma de muñeco, quiere acabar con lo que empezó y vengarse de su final. Tras varios asesinatos más, la policía culpa a Nica. El muñeco vuelve a ser enviado, pero en esta ocasión, a casa de la abuela paterna de Alice, quien la cuida después de la muerte de sus padres. Chucky quiere terminar lo que empezó, tomando el cuerpo de Alice y además no se ha olvidado de Andy. El 25 aniversario de Chucky no pudo ser mejor. La cinta dio a los fans todo lo que pedían. Volvieron los espacios minimalistas, las atmósferas tensas, los sustos, el tono sombrío, el aspectos del muñeco y además, un regalo extra, porque la actriz que interpreta a Nica fue Fiona Dourif, hija de Brad Dourif, nuestro «Chucky» por excelencia.

Cómo veis, desde que este Good Guy poseído por Charles Lee Ray intentara hacerse con el control del cuerpo de Andy en 1988, se han llevado a la gran pantalla cinco secuelas y cada una de ellas, ha aportado siempre frescura sin dejar a un lado los clichés que hicieron del cine de terror de esos años un referente que nunca pasa de moda.

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