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‘Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso’: optimismo

Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso.

Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso.

Un día como todos los demás, Alexander se levanta y nota que tiene algo pegajoso en el pelo, anoche se acostó con un chicle en la boca y ahora lo tiene extendido por la cabeza. Cuando el pequeño se levanta de la cama tropieza con el patín y se hace un moratón, después se le cae el jersey mientras el agua salía del grifo. En este momento, Alexander se da cuenta de que no va a ser un buen día, sino terrible, horrible, espantoso y horroroso. Pero su día no ha hecho nada más que empezar y todavía puede cambiar para peor o para mejor.

Adaptación del libro ‘Alexander and the Terrible, Horrible, no Good, Very Bad Day’ escrito por Judith Viorst, narra en tono infantil los desdichados días que pasa el joven Alexander, de 12 años, al que le vienen las malas noticias una detrás de otra.

La película arranca con las señas de identidad de Disney, con un tono desenfadado y positivo, a pesar del evidente mal día de la familia de Alexander.

El pequeño se siente olvidado entre su hermano menor, su hermana actriz, su otro hermano que solo piensa en su físico, un padre en paro que oculta su ansiedad y una madre demasiado ocupada en su trabajo que no para en casa. Si a eso se le une que la chica que le gusta no le hace caso y que el chico popular le ha robado protagonismo el día previo a su cumpleaños, es normal que Alexander quiera cambiar las cosas.

Se nota la mano de Disney en el reparto, estando muy bien Ed Oxenbould (que apunta a futuro éxito de la marca), como el resto de sus hermanos, que cumplen con su papel. Algo más fríos se muestran Jennifer Garner y (en menor medida) Steve Carrel, que pasan sin pena ni gloria como padres desdichados del protagonista.

El optimismo ante un día terrible, horrible y espantoso es el principal argumento de la aventura, combinándose momentos donde el surrealismo más cercano sacará las carcajadas de los más peques y de los padres que les acompañen. Precisamente  esa es una de las virtudes del film, la trama dividida en varias partes, para que toda la familia pueda disfrutarla.

Si además de eso, le añadimos una buena banda sonora con toques australianos, tenemos una hora y veinte de entretenimiento asegurado.

‘Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso’ no es una obra revolucionaría, más bien cumplidora con su cometido, el de hacer pasar un buen rato a la familia, convenciendo al espectador de que, ante todo, hay que ser positivos.

Lo mejor: el momento con los creadores de videojuegos de Steve Carrel.

Lo peor: nada nuevo.

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