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‘Cerca del horizonte’, las secuelas de los malos tratos

Jessica es joven, disfruta de una vida sin complicaciones y tiene por delante un futuro prometedor. Una noche conoce a Danny, un chico que tiene todo con lo que ella sueña: es atractivo, tiene independencia y éxito. Fascinado por él, poco a poco irá descubriendo quién es en realidad tras esa fachada construida con tanto cuidado. En un mundo superficial que solo se fija en las apariencias, ambos tendrán que enfrentarse a los prejuicios, la exclusión y a emprender una carrera contra el tiempo.

De vez en cuando te topas con una de esas películas de jóvenes contrarios que sin remedio están llamados a enamorarse perdidamente entre sí y donde tras muchos esfuerzos por estar juntos el drama se desencadena para esperar y desear con anhelo un final feliz, o no.

Basada en una historia real de la novelista alemana Jessica Koch, ‘Cerca del horizonte’ se aproxima más a esa línea difusa que en ocasiones, al mirar hacia el infinito, no permite distinguir dónde acaba la superficie y dónde se inicia el cielo. A medio camino entre una producción con aire más comercial y una película de corte “indie” (como gustan quienes sencillamente quieren decir independiente), el director también germano Tim Trachte transcribe en imágenes la típica historia de chica conoce a chico en una feria y el tiempo se para. Lo acertado es cuando los matices se empiezan a separar de estas conocidas tramas y se descubren otros aromas y reflexiones que permiten actualizar el argumentos hacia otros derroteros también bastante interesantes.

Luna Wedler es la joven protagonista. Una chica con convicciones que arranca con la narración en primera persona, e interpreta a Jessica en el verano de 1999. Es trabajadora, resuelta y decidida hasta el punto de que sus padres le regalan un coche en el día de su cumpleaños, más concretamente una furgoneta para llevar parte de la responsabilidad familiar en el negocio empresarial del servicio de catering. Está anclada a su localidad, a su familia y amistades, y a su trabajo como camarera.

Jannik Schümann es Danny, un apuesto modelo bastante resuelto en lo que respecta a su vida económica, que compite en kick boxing, y conduce responsablemente su moderno Mercedes descapotable. Un partidazo en todos los sentidos, y una especie de Rob Lowe 3.0.

La tercera en discordia es Tina, interpretada por Luise Befort, la recelosa compañera de apartamento del chico, distante y protectora que mantiene un trato frío y poco amigable a quien se proponga lo contrario.

Tres actores solventes y competentes, que provienen principalmente del mundo televisivo alemán, logrando transmitir los roles de una juventud en la flor de la vida.

Lo destacable de ésta frente a tantas otras películas con ciertos toques pasteleros es que incorpora en su trama los condimentos de las secuelas de experiencias duras que siempre condicionan irreversiblemente para el resto de los días.

‘Cerca del horizonte’ es naturaleza, juventud, pasión y celos un poco de cámara lenta y reflejos. Una versión bastante eficaz del Don Juan romántico y dramático que busca cambiar la perspectiva de las apariencias. Todo ello aderezado con buena fotografía, música y secretos, que no deja indiferente al público con independencia de su edad.

Lo mejor: la romántica metáfora de su título y los giros argumentales en provecho de un trío de actores que intentan romper cánones demasiado trillados. 

Lo peor: que se pueda tener como un producto televisivo, muy bien realizado, cuando laten en su interior consideraciones que merecen mucho la pena tener en cuenta.

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