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‘Contagio en alta mar’: correcta, pero sin alma

Póster de Contagio en Alta mar

La tripulación de un pesquero irlandés lucha por sobrevivir cuando su barco es inmovilizado por una enorme y misteriosa criatura marina y su suministro de agua dulce queda infestado de parásitos. A contrarreloj, deberán encontrar una manera de volver a casa mientras están varados sin ayuda en aguas restringidas.

Es muy peligroso vender una película como lo que no es. ‘Un cruce entre ‘Abyss’ y ‘La Cosa’ podría ser ‘Contagio en alta mar’, solo si nos fijamos en que transcurre en el mar, y hay un monstruo parasitario de por medio. 

Hasta ahí las similitudes. 

El debut en la dirección de Neasa Hardiman puede presumir de saber lo que está haciendo: la cineasta irlandesa aprovecha con oficio las evidentes estrecheces de una producción muy justa, y también la ventaja de contar con Connie Nielsen y Dougray Scott, ambos con sendas y variadas carreras a sus espaldas, que hacen mucho con muy poco. 

La agobiante atmósfera de un barquito retenido por un enorme monstruo es suficiente para que no miremos el reloj durante los noventa minutos de metraje (que se agradecen), con efectivos sustos diseminados aquí y allá, y la permanente y estresante sensación de que va a pasar algo.

Algo… que no pasa. El problema de ‘Contagio en alta mar’ es tan grande como su monstruo, y se llama guión. 

Firmado por la directora, el libreto huye de caracterizar a los personajes de forma que sus destinos nos importen. Es difícil empatizar (superficialmente) con nadie más allá de la pareja protagonista y, ocasionalmente, la joven actriz Hermione Corfield. Los mimbres dramáticos de ‘Contagio en alta mar’, son tan endebles como profundos los mares.

 Para vender una película como lo que no es (en la prensa, a veces, pecamos de estas cosas), conviene recordar que las expectativas benefician tanto como perjudican. 

Hay más tensión, drama y empatía con los personajes en una sola mirada de Ed Harris en ‘Abyss’ o de Kurt Russell en ‘La Cosa’, que en este correcto, pero sin alma, thriller ecologista. 

Con todo, Neasa Hardiman se posiciona en el tablero como una directora a la que seguir. Ojalá en su siguiente aventura cuente también con un guión a la altura. 

Lo mejor: el trío formado por Connie Nielsen, Dougray Scott y  Hermione Corfield, y el oficio de Hardiman detrás de las cámaras. 

Lo peor: su endeble guión.

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