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‘El jinete del dragón’, animales fantásticos y dónde encontrarlos

Escondido a las afueras de Londres, Firedrake es un joven dragón plateado que está cansado de esconderse en el bosque. Cuando los humanos están a punto de destruir el último refugio de su familia, Firedrake emprende una aventura épica junto a su amiga Piel de Azufre en búsqueda de  “ La Orilla del Cielo”,  el santuario de los dragones, según la leyenda. En su búsqueda, Firedrake y Piel de Azufre conocen a Ben, un huérfano callejero que decide unirse a ellos. Pronto descubrirán que no están viajando solos… Les persigue el Ortiga Abrasadora; el malvado monstruo devorador de dragones que tiene como objetivo rastrear y destruir a todos los dragones de la tierra.

Realizar cualquier película de animación conlleva un sobreesfuerzo creativo y tecnológico apabullante. Desde los dibujos en acetato hasta el diseño por ordenador, lo que en principio consistía en simplificar la tarea de equipo artístico, se complica en mayor medida por la precisión de los trazos, movimientos e incluso por el realismo de los decorados. Si antes se empleaban cuatro años en realizar un largometraje, los tiempos no han cambiado demasiado en proporción al exceso de trabajo por obtener la perfección deseada. Además de poder disponer de diferentes unidades y mano de obra por todo el mundo para trabajar sobre las distintas secuencias y llegar en tiempo a la fecha de estreno.

Con estos saltos cualitativos llega a las pantallas una vigorosa cinta de producción alemana que adapta las aventuras descritas por la prolífica escritora juvenil Cornelia Funke, creadora de las trilogías de la tinta, y de Reckless. Es el primer largometraje de Tomer Eshed tras varios interesantes cortos con los que demuestra que hay vida más allá de ‘Vickie el vikingo’.

Siguiendo esa estética, Johnny Smith (’Gnomeo y Julieta’), guioniza el texto con alguna dificultad para no caer en la comparativa con la saga de ‘Cómo entrenar a tu dragón’. De hecho no puede evitar jugar con la graciosa referencia a dicha trilogía tanto en el cartel de la película como en el interior de sus imágenes, dejándolo en un claro homenaje por encima de cualquier plagio comercial.

‘El jinete del dragón’ es una marcada película de animación dirigida al público infantil, repleta de emocionantes aventuras acordes a esta edad, pero basadas en dragones ambientados en la era de internet. Una de sus principales bazas es la calidad de sus esmeradas secuencias y de sus personajes diseñados con profusión de fantasía que parecen salir de la tienda de Jim Henson.

Basiliscos, enanos, cíclopes, druidas, genios de un escarabajo Volkswagen… personajes infantiles. Aventura y encuentros con personajes tan dispares, donde no podía faltar una especie de Tadeo Jones germano y  esbelto cual cazador de tesoros míticos.

Sus tres protagonistas, el dragón plateado Firedrake, la duende y leal amiga Piel de Azufre, y Ben, el huérfano humano, viajarán por todos los rincones del mundo en pocos aleteos.  Y su malo, un dragón prefabricado y temerario llamado Ortiga Abrasadora.

‘El jinete del dragón’ está repleta de buenas intenciones y alguna que otra referencia a conocidas películas para todas la edades. Habla del valor de la amistad y de la necesidad de afrontar “el pasado para seguir adelante”, en busca de una familia. Otra cosa es que pueda dar la sensación de contar con un abigarrado argumento que no sea capaz de retener a los niños más inquietos en el asiento de la butaca. Y menos de permanecer a los simpáticos audios del final de los créditos.

Lo mejor: la muy aceptable calidad del producto y que sabe evitar chocar directamente con esa otra trilogía más juvenil sobre la amistad entre Hipo y Desdentao.

Lo peor: que por tratarse de una película infantil se pueda rellenar con exceso de musiquilla aventurera donde no la necesita.

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