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‘Wonder Woman 1984’: fuegos artificiales

Póster de Wonder Woman 1984

El destino del mundo vuelve a estar en juego y solo Wonder Woman puede salvarlo. En este nuevo capítulo encontramos a Diana Prince viviendo tranquilamente entre los mortales en la vibrante y estilosa década de los 80, una era de excesos obsesionada en tenerlo todo. Aunque ha recuperado todos sus poderes, mantiene un perfil bajo ocupada en conservar y clasificar artefactos antiguos. Solo realiza actos súper heroicos de incógnito. Pero ahora, Diana tendrá que volver al primer plano y hacer acopio de toda su sabiduría, fuerza y coraje para salvar a la humanidad de un mundo que ella misma ha creado.

En este año marcado por la dichosa pandemia, da gusto acercarse al final de 2020 en una sala de cine, con un enérgico Blockbuster bienintencionado que, desde el minuto uno en que Hans Zimmer abre fuego con el soberbio tema ‘Themyscira’, deja claro que aquí venimos a evadirnos y olvidarnos un rato de lo que se cuece fuera. 

‘Wonder Woman 1984’ tiene una enorme virtud: divertirnos pese a cargar con uno de los guiones más absurdos de los últimos años. 

Sin Patty Jenkins al timón, Gal Gadot cada vez más suelta, poderosa y natural en la piel de Diana; Chris Pine emanando simpatía, humanidad y carisma; la excelente incursión de Kristen Wiig (mucho más que una gran cómica) como Barbara Minerva y Pedro Pascal (nuestro adorado Mandaloriano) saliéndose del tiesto  y aguantando muy bien el tipo en la piel del ‘villano’ Maxwell Lord, las dos horas y media de película pasarían muy, muy despacio. 

Pero Patty Jenkins tira de oficio. Sabe el reparto y equipo que tiene, y sabe también que la excelente banda sonora de Zimmer vale su peso en oro y adornará cualquier parón y las diversas incoherencias que ocurren durante el metraje. 

Pese a las torpes set pieces de acción, algunos chirriantes efectos visuales imperdonables ya en películas de alto presupuesto, y un uso meramente referencial de la ambientación ochentera (gracias, no obstante, por no hacer de esto la película, como tantos otros), como probable, y prácticamente único, alocado marco donde podrían suceder semejantes tonterías, ‘Wonder Woman 1984’ se ve más fresca, libre y con identidad propia que la encomiable primera entrega. 

Está claro que Warner sigue sin saber qué hacer con su universo heroico, e impera el exitoso ensayo (Aquaman, Wonder Woman, Shazam!) y error (BvS, Suicide Squad). Está clara, también, la influencia de Zack Snyder, que tiende a convertir cualquier película en la que participa en algo que por fuerza tiene que ponerse negro, chungo y gris. Y los superhéroes, sobre todo en un entorno hortera como éste, de centros comerciales y malos de Scooby-Doo, tienen más paleta de colores. 

‘Wonder Woman 1984’ no aguanta un análisis profundo, no cabe duda. 

Pero también es un soplo de vida. Fuegos artificiales con los que engullir palomitas, sonreír tras la mascarilla, darnos un abrazo de buena voluntad y pensar que, pese a todo, hay luz al final del túnel. 

En este año nefasto, tampoco está tan mal ¿no os parece?. 

Lo mejor: el cuarteto protagonista y la portentosa banda sonora de Hans Zimmer. 


Lo peor: cuando la cosa se pone Snyderiana.

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