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‘Encanto’, la oveja negra de la familia

Cuenta la historia de los Madrigal, una familia extraordinaria que vive en Encanto, un pueblo precioso y encantado. Cada miembro del clan tiene un don mágico único. Todos, salvo Mirabel. Pero cuando el hogar familiar se ve amenazado, Mirabel podría ser su única esperanza.

De sobra es sabido que Disney y Pixar pueden aparentar ser muy similares, pero no son lo mismo. Aunque a veces sus caminos argumentales se entrecrucen en unos límites aparentemente indefinidos e imprecisos. El hecho de presentar esta producción de marcado origen latino, ambientada en Colombia, podría guardar similitudes con aquél extraordinario relato mexicano de un niño que baja a las profundidades de la desmemoria del averno en la festividad de los muertos. Pero claro, Pixar es Pixar y Disney es Disney.

Disney en esta última etapa, tras el resurgir de los 90 gracias a ‘La sirenita’, ‘La bella y la bestia’ y ‘Aladdín’, sigue siendo el castillo de las princesas pero ahora en versión tridimensional. ‘Enredados’, ‘Tiana y el sapo’, ‘Vaiana’, ‘Raya y el último dragón’, y las hermanas ‘Frozen’. Toca el turno para presentar a la princesa que no es princesa. Un gran acierto para quienes nunca sustentaremos una tiara real sobre nuestra sesera aunque tengamos muchas ganas de sentirnos reinas, al menos por un día.

Está precedida por un bonito corto titulado ‘Lejos del árbol’ (prueba de fuego del estudio que contribuye a aglutinar Oscars en sus estanterías mientras forja la destreza de futuras direcciones para la factoría), donde por medio de la mímica animalizada pretende ejemplarizar sobre cómo debemos no proyectar nuestros miedos en los seres que más amamos. Una cinta escrita y dirigida por  Natalie Nourigat con una animación 2D imitando la acuarela digital, que recuerda mucho a algunos dibujos de Ghibli. Una tierna delicatessen para ir abriendo boca.

La historia de los Madrigal, arranca por vez primera en lo que no se ve. Familias y pueblos enteros que se echan al campo para escapar de la represión interna, el terror a la disidencia y el conflicto armado colombiano. Valiente acierto para las miradas adultas de un país que no puede escabullirse de esta dura realidad.

Como contrapunto, ‘Encanto’ propone evadirse a una colorida villa, la visión onírica y fantasiosa con gran derroche de magia, en la que sus personajes permanecen independientes y aislados de aquél mundanal ruido.

Mantener el milagro de la vida, la llama de la felicidad eterna, la bendición y los dones únicos que les han sido encomendados, en un entorno intemporal y a la vez contemporáneo.

Disney ha cogido lo mejor de su reciente hornada para dirigir ‘Encanto’ y asegurarse el éxito de todos los públicos. Jared Bush (‘Zootrópolis’), Byron Howard (‘Enredados’), como directores, y Charise Castro Smith en su primer trabajo como co-directora, junto a la experiencia musical de Lin-Manuel Miranda (‘Vaiana’, ‘Vivo’, ‘Hamilton’), hacen que esto sea más que posible.

La excelente animación a la que el estudio nos tiene acostumbrados, una interesante y divertida historia familiar, aventuras en un momento oscuro, y una mansión de ensueño perfectamente compatible con el hechizo del palacio de ‘La bella y la bestia’, que harán devolver la ilusión a princesas no-princesa que convivan en un encanto especial sin ser especial, y “sin tener nada que demostrar”. Igual que El Corte Inglés nos dice cuando hay que cambiar de estación, Disney nos dice que la Navidad ya está aquí, aunque sea en una remota y perdida localización de Colombia.

Lo mejor: la belleza de no ser princesa, los entrañables personajes, los números musicales y sus coreografías.

Lo peor: las comparaciones y que aunque el castillo de las ilusiones cambie por una casa con encanto, no todo está alfombrado por fauna parlante ni flora a raudales.

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