Patrick Swayze tenía el baile en la sangre. Nacido el 18 de agosto de 1952 en Houston su madre Patsy Swayze fue coreógrafa. Pero Patrick se decantó pronto por su otra afición, el fútbol americano, del cual se desentendió tras una lesión que fomentaron su parte más artística dedicándose al baile y al teatro.
Nadie podrá olvidar al actor que conquistó a todos con Dirty Dancing y que posteriormente vivió su época dorada de madurez gracias aun guión muy especial. Él confesaba que se empeñó en ser Sam Wheat en Ghost porque leyendo su guión lloró cinco o seis veces y se quedó prendado de la historia.
En Dirty Dancing el baile le unió a Jennifer Grey, una joven pija de la alta sociedad, el fenómeno cinematográfico de 1987 es ahora un clásico y sigue considerándose un mito del cine.
El actor falleció a los 57 años de edad después de una de las batallas más duras de su carrera, al que le puso cara a cara contra el cáncer y los medios que anunciaron su muerte durante más de veinte meses. A pesar de ello el actor nunca tiró la toalla, se puso en tratamiento e incluso filmó una serie televisiva The Beast sin dejar de trabajar ni abandonar a su familia hasta el final. Y es que “Nadie pone a Patrick Swayze en una esquina”.
Nominado en tres ocasiones al Globo de Oro por Dirty Dancing , Ghost y To Wong Foo , este último uno de los que más le costó conseguir por su fama de galán que chocaba con la credibilidad que debía dar a su travesti pero que obtuvo tras una prueba de cámara.
Después de una decadencia en los 90 producto de algunos excesos con el alcohol regresó en 2001 con la película de culto Donnie Darko y se dedicó una temporada a hacer teatro en Londres y Nueva York.










