
Una apasionada y tumultuosa historia de amor con los páramos de Yorkshire como telón de fondo, que explora la intensa y destructiva relación entre Heathcliff y Catherine Earnshaw.
De ‘Cumbres borrascosas’ hay casi tantas versiones cinematográficas como ediciones de la famosa novela de Emily Brontë (es un decir). Lo cierto es que la densidad del clásico literario ha hecho que la mayoría de las adaptaciones cinematográficas se obliguen a condensar tanto la trama como a eliminar parte de sus personajes. La versión que ahora nos incumbe no es una excepción. Pero la brillantez de su guión depurado -al prescindir de ciertos capítulos y secundarios- la hacen totalmente perfecta para describirla o bien como un romántico romance de enamorados o como una terrible historia gótica de terror.
Con independencia de su gran campaña mediática, y con el consiguiente poder de convocatoria previo a su estreno, la versión de ‘Cumbres borrascosas’ de Emerald Fennell (‘Una joven prometedora’, ‘Saltburn’), es un gran videoclip sobre almas atormentadas y encerradas en una espiral de opulencia insatisfactoria. Lo que sin duda provoca sentimientos encontrados que no te dejan indemne, aunque merece toda la atención por una puesta en escena tan teatral como moderna en sí misma.
Fennell, como directora, productora y guionista de la película, logra embotellar en un mismo frasco la esencia del despertar del deseo, de corazones rotos en mil pedazos, y de promesas fatales de almas idénticas, con efectos tan espeluznantes que hacen restallar chispas en sentimientos tan dispares como el amor y el miedo.
Margot Robbie (‘El lobo de Wall Street’, ‘Babylon’), y Jacob Elordi (‘Indomables’, ‘Saltburn’), llevan todo el peso de esta tremenda historia. Su química se traduce en sabores dulces y a la vez amargos dentro del truculento idilio. E incluso, por inverosímil que parezca, da la sensación de estar fantaseando a la vez por entre los fotogramas de ‘Barbie’ y de ‘Frankenstein’ en los páramos altos de Yorkshire. Solo falta que aparezca el ‘Nosferatu’ de Eggers. Muy destacable es la interpretación de Martin Clunes (‘Shakespeare in Love’, ‘El jardín de la alegría’), como padre de Cathy, arrancado de su zona de confort televisiva por un papel sencillamente apabullante.
Para aderezar los sórdidos y tórridos placeres de la baja y alta alcurnia, llama la poderosa atención una banda sonora ecléctica y moderna a cargo de Anthony Willis (‘Saltburn’, ‘Una joven prometedora’), y el diseño de producción de Suzie Davies (‘Cónclave’, ‘Mr. Turner’), salpicado de unos decorados vistosos de cerámica esmaltada en contraste con los paisajes naturales de las altas estepas. Sin olvidarnos de la cuidada y colorista fotografía de Linus Sandgren (‘La ciudad de las estrellas. La La Land’, ‘First Man’), y del esplendoroso vestuario de Jacqueline Durran (‘Anna Karenina’, ‘Mujercitas’).
‘Cumbres borrascosas’ es una revisión de un clásico con estilo muy innovador, versátil para su estreno en una fecha tan señalada y ambigua, como puede ser el día de los enamorados o la tragedia más macabra de un viernes 13 en el calendario.
Lo mejor: no te permite la indiferencia, un poco como “el perro del hortelano”…, y la perspectiva de una mirada singular a los pies del cadalso.
Lo peor: frases como “nunca te dejaré, hagas lo que hagas” o “te seguiré como un perro hasta el fin del mundo” producen una rara sensación de protección como el grillete y la bola de un recluso masoquista.












