
La poderosa historia de amor que inspiró la creación de Hamlet, la intemporal obra maestra de William Shakespeare.
Posiblemente el mayor dolor que puede sufrir cualquier persona es la pérdida de un hijo. Algo que no se subsana en la vida, por mucho que nos intenten consolar con el trillado de que el tiempo lo cura todo. Es desgarrador, como si te arrancaran sin anestesia una parte de tí. No importa la edad en que la desdicha sorprende tanto a progenitores como a descendientes. El vacío persiste mientras se van sucediendo los días de quienes permanecen, y nunca parece llegar la amnesia.
El intenso y a la vez actual legado literario de las dos figuras universales de las letras sigue siendo tan fascinante como enigmático, en contraste con lo que se conoce sobre sus propias biografías. Por esto mismo, no es de extrañar que aparezcan grandes relatos que evoquen una visión más profunda y hasta más apasionada, pretendiendo enlazar las consecuencias de ciertos hechos sobre algunas de las obras que han perdurado hasta nuestros días. Hace unos meses era el turno de la producción de Amenábar sobre la figura del manco de Lepanto. Ahora le toca al Bardo inglés por antonomasia.
Para ello, la novelista irlandesa Maggie O’Farrell, coproduce y pone su obra homónima en manos de Steven Spielberg, de Sam Mendes y de la directora Chloé Zhao (‘Nomadland’, ‘Eternals’, ‘The Rider’), ayudando con el guion de este relato visual que deambula con un aura romántica, y a la vez trágica y sublime.
‘Hamnet’ va describiendo la vida adulta de Will, un joven con conocimientos en lenguas clásicas que se dedica a la enseñanza por prescripción familiar. Conoce a Agnes, una naturista de la época que permanece atada a las costumbres de su casa. Y ahí va arrancando esta preciosa historia.
Con delicadeza, buen ritmo, pausas necesarias, y gran riqueza visual, Chloé Zhao va construyendo un relato como el que solicita su protagonista: “una historia que conmueva”. Y con la excelente interpretación de sus actores, nos hace navegar por los sentimientos distantes del joven literato. La fuerza con la que nos embruja Jessie Buckley (‘Wild Rose’, ‘Estoy pensando en dejarlo’), va dando paso a los sentimientos contenidos del personaje de Paul Mescal (‘Gladiator II’, ‘Desconocidos’), produciendo una simbiosis deslumbrante.
Es notable el papel de Hamnet que encarna Jacobi Jupe (hermano en la vida real de Noah Jupe, quien también aparece representando en este caso al otro referente, Hamlet), y cabe destacar en un plano más secundario las interpretaciones de Emily Watson y Joe Alwyn, entro muchos otros.
‘Hamnet’ posee la cuidada fotografía de Lukasz Zal (‘Ida’, ‘Cold War’), una banda sonora en su justa medida a cargo de Max Richtery (‘La llegada’, ‘Ad Astra’), una puesta en escena impecable Fiona Crombie (‘La favorita’, ‘Cruella’), con una apariencia sobria donde nada sobra ni distrae de su cometido. Zhoé logra trascender invitando a que “tus sueños siempre te guiarán” entre sentimientos de dolor, de pérdida, de duelo. Habla de la vida y de la muerte, de perder el rumbo en el “gran teatro del mundo”, de cómo nos afecta y cómo continuamos hacia adelante. Pero sobre todo reflexiona sobre la necesidad de “vivir con el corazón abierto”, a fin de cuentas cada cual se lleva lo que es y deja lo que tiene. Una preciosa historia que nos motiva para comprender lo que no expresamos y a sentir lo que vivimos.
Lo mejor: Jessie Buckley deslumbra con brillante intensidad en varios momentos del metraje y transmite unas emociones difíciles de describir, muy auténticas y certeras.
Lo peor: que la confundamos con una biografía al uso, perdiéndonos el verdadero mensaje que subyace en sus bellas imágenes.












