
El matrimonio de una pareja se desmorona mientras él persigue la comedia en Nueva York y ella se redescubre. Juntos aprenden a redefinir su relación y dinámica familiar en medio de grandes cambios.
Tan inquietante puede llegar a ser la improvisación a lo largo de la vida en pareja como frágil sería una mala sincronización, tanto en la zona de convivencia común como en la particular de cada uno. Y si a ello le añadimos las fuerzas que puedan ocasionar el resto de la familia (hijos, padres, hermanos, tíos, abuelos…), las tensiones laborales y sociales, y la dura convivencia en el día a día, cuando se arrastran usos, costumbres y manías propias, nos sorprenderíamos del fino filamento en el que se sustentan la mayoría de los matrimonios. Un hilo que hay que saber entretejer para construir una sólida madeja con los gustos, las necesidades, inquietudes y anhelos de cada uno y de pareja para seguir construyendo una sólida relación. Aunque al igual que cuando Bowie y los Queen se juntaron para crear el famoso “Under Pressure”, surgió del caos un pegadizo estribillo del que ni ellos mismos eran conscientes. De hecho, nunca lo grabaron juntos.
‘Is This Thing On?’ es el título original de la película que aquí ha acabado llamándose ‘Sin conexión’, en el que un matrimonio con hijos pequeños se cuestiona cómo va la cosa, si está funcionando esto. Bradley Cooper (‘Ha nacido una estrella’, ‘Maestro’), se inspira, muy a su manera, en la vida del comediante británico John Bishop, cuando en plena crisis marital busca refugio en los monólogos de micro abierto para soltar lastre de su situación personal. Con el guion del propio Cooper, de su protagonista Will Arnett (también produce), y de Mark Chappell, trasladan la historia a los actuales locales neoyorquinos donde a cambio de no pagar entrada se deleita al auditorio con unos minutos de humor casero. El resultado es una cinta menuda, personal e inspiradora, con un muy buen tratamiento y que llama a la reflexión durante y tiempo después de disfrutarla gratamente.
El otro pilar en el que se asienta su estructura es el de la pareja que interpretan Will Arnett (‘Batman: La LEGO película’, ‘El peor equipo del mundo’), y Laura Dern (‘Historia de un matrimonio’, saga ‘Jurassic Park’). Su seguimiento, las rutinas, sus vías de escape, las repercusiones, las decisiones: una especie de diario de a bordo de una crisis a la deriva, y cómo afecta a sus protagonistas y allegados. La cámara en mano les sigue, se entromete en su intimidad, en sus nuevos propósitos, en la identidad de pareja e individual.
Y además de ser una película coral, la historia no marca una dirección definida ni única, sino que deambula para valorar de frente lo que admiramos de espaldas.
Una muy interesante e íntima reflexión sobre las relaciones de pareja, la rutina, los intereses y las segundas oportunidades para disfrutar sin engañarse a sí mismos.
Bradley Cooper firma un singular trabajo (lienzo con trazos gruesos pero coloridos), sobre la inestabilidad emocional del vacío de las relaciones, y la terapia de exponerlo en tono de comedia, o mejor dicho de stand up a micro abierto.
Lo mejor: el regusto que te deja, y sin lugar a dudas la modulación de la voz de Will Arnett en la versión original.
Lo peor: el retrato un tanto costumbrista del Nueva York actual, pero aún así prevalece la esencia del mensaje terapéutico.












