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‘Bienvenidos a Marwen’, inspirador pueblo belga

Mark Hogancamp es víctima de un brutal ataque que le deja en coma. Cuando despierta, no recuerda nada de su pasado. Sin embargo, empieza a construir una maravillosa ciudad ficticia en miniatura en la que puede ayudar a la gente y ser un héroe. A medida que erige una increíble instalación, auténtico homenaje a las mujeres más fuertes que le rodean, y entra en un mundo de fantasía, consigue sacar el valor necesario para enfrentarse al mundo real.

Últimamente un altísimo porcentaje de las películas que pasan por las salas cinematográficas incluyen la acreditación de “basada en hechos reales”, algo que constata la enorme dificultad de relatar historias originales que puedan ser atractivas como para despertar el interés del espectador, consumidor final de tales productos. Pero la variante “inspirada” en unos personajes reales puede ser un arma de doble filo. De una parte tiene una base auténtica, y por la otra se permite hacer ficción con el resto de la narración. El problema puede surgir cuando ambos aspectos no están bien compensados, y pueda pesar más el interés hacia uno de ellos.

‘Bienvenidos a Marwen’ está inspirado en Mark Hogancamp, quien saltó del anonimato por sus excelentes fotografías sobre muñecos escala 1:6 (ambientados en la temática de la Segunda Guerra Mundial), y por la historia de superación que llevaba en su petate. Alguien lo descubre, despierta el interés sobre su persona, publica las fotografías e incluso las expone. Le hacen un documental que es muy loado, y tras su difusión se incrementa su notoriedad. Se compran los derechos de la historia y se hace una película.

Cautivado por estos hechos, el director Robert Zemeckis se puso manos a la obra solicitando a su estudio la adquisición legal de la historia. Gran enamorado de las películas de acción, los efectos especiales y la vanguardia de la animación (trilogía de ‘Regreso al futuro’, ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’, ‘Polar Express’, ‘Beowulf’), y creador de otras excelentes historias con corte más serio y personal (‘Forrest Gump’, ‘Contact’, ‘Náufrago’, ‘El vuelo’, ‘El desafío (The Walk)’), ha intentado unir sus dos maneras de entender el cine bajo esta producción con desigual fortuna.

Con guion del propio Zemeckis y de Caroline Thompson (‘Eduardo Manostijeras’, Pesadilla antes de Navidad’, ‘La novia cadáver’), la historia deambula entre la realidad y la ficción, para superar la primera. De igual modo que su protagonista hace frente a su vida recreando estampas bélicas a base de muñecos a imagen y semejanza suya y de sus conocidos más cercanos, la parte animada en la que dichas figuras articuladas cobran vida y su integración en la película son fascinantes y divertidas. Eso sí, no es ni mucho menos una trama infantil.

Steve Carrell interpreta a Mark Hogancamp y a su mni alter ego, el capitán Hogie, un pequeño aventurero que habita en un minucioso y curioso paraje belga inventado durante la Segunda Guerra Mundial. El nombre del lugar se debe a la primera sílaba del nombre del protagonista con el de la su amada Wendy. Un diorama dominado por fieras muñecas que luchan y sangran, una y otra vez, por proteger la integridad del pequeño militar americano frente a las hordas nazis, como representación del violento ataque que le dejó sin memoria pasada.

Leslie Mann, Diane Kruger, Merritt Wever, Janelle Monáe, Eiza González, Gwendoline Christie y Leslie Zemeckis, desfilan bien en carne y hueso, y en la versión estilizada tipo Barbie acorazada y guerrillera letal, o únicamente en esta segunda opción como muñeca digital plastificada y tuneada.

‘Bienvenidos a Marwen’ es divertida y a la vez trágica. Es sensual y al mismo tiempo timorata; valiente y repulsiva. Dependiendo de la óptica con la que se mira, si es realidad o fantasía, puede ser fabulosa o desagradecida. Para intentar buscar un equilibrio en la filmografía de Robert Zemeckis no le faltan referencias al Delorean de ‘Regreso al futuro’ ni al banco en el que aguardaba con paciencia ‘Forrest Gump’.

El punto fuerte de la película reside principalmente en la recreación de ese mini-mundo evasivo por medio de unos maravillosos efectos visuales basados en la captura de movimiento. ILM (Industrial Light & Magic) está detrás de todo ello, respetando la realidad del auténtico mundo de Marwen y la obra fotográfica del verdadero Hogancamp. Y también se agradece la banda sonora musical que aporta el habitual compositor fetiche del director, Alan Silvestri.

Desde el punto de vista del interés por el protagonista humano posiblemente todo se haya dicho en el documental del 2010 titulado ‘Marwencol’. Y tal vez por esto ‘Bienvenidos a Marwen’ prescinde de facilitar esa información que el espectador va necesitando a lo largo de la película, cubriendo las lagunas como buenamente puede. Como aventura tiene su punto de diversión pero como drama no termina de atar los cabos que introduce su argumento.

Lo mejor: su inicio, la parte fantástica, su integración con la realidad, la fascinante aventura de seguir jugando con muñecos alcanzada determinada edad. Lástima que sea como refugio mental.

Lo peor: que se quede en un aroma de inspiración, pues la narración ayuda a perfilar con mayor acierto el interés que despiertan los personajes reales.

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