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‘Deadpool 2’, títere sin cabeza

En esta segunda entrega del mercenario bocazas, Deadpool se verá en la necesidad de salvaguardar la vida de un joven mutante ante la amenaza mortal que supone el soldado venido del futuro llamado Cable. Para ello, se rodeará de viejos conocidos y nuevos personajes a fin de crear su propio grupo de batalla, el X-Force.

Cada vez es más frecuente el uso coloquial y un tanto desmedido del adjetivo brutal. Más allá de las connotaciones violentas o irracionales propias de animales, personas o hechos, se abre camino con fuerza la asimilación de este concepto como algo “muy grande”, diluyéndose el sentido original del mismo. En ‘Deadpool 2’, cualquiera de estas acepciones puede ser tan válida según el criterio de cada cual.

Recién cumplidos los 10 años del nuevo auge cinematográfico del género de superhéroes, gracias a la particular impronta que ha sellado Marvel con la adaptación de sus personajes a actores reales, la industria parece revivir una nueva edad dorada.

De hecho, van surgiendo magníficas adaptaciones relacionadas con el mundo de las viñetas destinadas a un público más adulto que rayan la excelencia y llegan a ser consideradas obras de culto. Tales pueden ser los casos de ‘Mad Max: Furia en la carretera’, ‘Logan’, las dos entregas de ‘Kingsman’, y sin olvidarnos del anterior de ‘Deadpool’. Estas dos últimas anotaciones, destacan por su peculiar humor salvaje y su comicidad extrema para mayores de edad, pareciendo no encontrar límites. El vaticinio de Spielberg sobre el final de este género de películas va a tener que esperar.

‘Deadpool 2’, al igual que su predecesora, vuelve a romper los moldes. Su sinopsis oficial es como si estuvieran contando el cuento de Los Tres Cerditos, ni siquiera enmascarados. Nada que ver con el argumento. El dosier facilitado a la prensa sigue los mismos patrones de los monólogos absurdos e incoherentes que utilizan los guionistas de la película. El hermetismo que ha rodeado a la producción para no desvelar un mínimo de información ha sido encomiable. Y sobre todo, ha merecido mucho la pena.

Para hacer una buena secuela de ‘Deadpool’ tenía que ser impresionante. Y lo es. Más medios económicos, mayor involucración del estudio, los mismos personajes y muchos, muchos más. De paso más cañera, explosiva y violenta. Y muy frenética. Así es ‘Deadpool 2’, por sí misma y sin necesidad de comparación alguna.

Si hasta el momento es impensable un Lobezno sin Hugh Jackman, Ryan Reynolds, por su dedicación y entrega hacia el personaje, ha logrado superar al dibujo de los cómics con creces, hasta el punto de no saber muy bien quién es el actor y quien es Wade Wilson. Protagoniza, escribe (junto a Rhett Reese y a Paul Wernick), y produce esta aventura desbocada, riéndose y satirizando todo universo cuanto alcanza hasta dejar títere sin cabeza.

Marvel, Fox, X-Men, DC, momento Martha, Disney, Star Wars, Bond, ‘Entrevista con el vampiro’, ‘Yentl’, ‘Frozen’, Green Lantern… infinitas bromas que hacen que tengas que disfrutar de la película varias veces para alcanzar a apreciar la sátira que se desprende de cada uno de sus fotogramas. Los personajes, genialmente calzados en mallas chillonas, son tan creíbles que aunque repitan papeles en el mundillo de los súper, dejan una marca insuperable. Como es el caso de Josh Brolin con su Cable. Sin faltar el habitual cameo del “todo poderoso creador”.

Y luego está la historia y sus chimichangas. Un protagonista que habla directamente al espectador para obtener su complicidad. Nos intenta convencer de que se trata de película familiar (evidentemente no para verla en familia con niños y todo eso, aunque en algunos casos la experiencia y la realidad sin escrúpulos ha demostrado superar a la ficción). Arremete contra los pedófilos, homófobos, racistas… contra los sádicos antimutantes. Consigue rebajar el drama y la tensión con la broma y mofa constantes.

El director de David Leitch (‘Atómica’ y ‘John Wick’, esta sin acreditar), ha sido el elegido con inmejorable criterio para canalizar todo esa tormenta de fantásticas ideas, y aprovecha su experiencia en las secuencias de acción para mostrar entre tanta locura una historia sólida. Tyler Bates (responsable de la música de las dos entregas de ‘Guardianes de la galaxia’, las de ‘John Wick’, ‘Watchmen’, ‘300’), vuelve a incorporar una buena banda sonora y selección musical, muy apropiados a las necesidades narrativas. Para aderezar todo lo mencionado, unos efectos visuales impresionantes, como no podía ser de otro modo, con megacombates digitales anunciados por el propio Deadpool como si de un guía turístico se tratase.

En esta dicotomía entre representar al antihéroe o sacrificar algo de su particular personalidad por llegar a ser un superhéroe, Ryan Reynolds aprovecha para renegar de su anterior purgatorio, limpiando líneas en el tiempo su pasado rastro en el mundo de los cómics.

Los amantes del género pueden confirmar y señalar a ‘Deadpool 2’ como una película imprescindible en todos los sentidos, se mire por donde se mire.

Logan ha muerto… Larga vida a Deadpool.

Lo mejor: todo… pero lo de las escenas postcréditos es insuperable.

Lo peor: que no pueda -ni quiera- hablar más de la película y de sus mil detalles (me quedo corto), para no cometer la atrocidad de desvelar nada más de lo citado por puro respeto cinematográfico.

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